Editorial¿Soplan vientos de guerra en Ucrania o se trata de meras bravuconadas?

febrero 11, 20227 min

La escalada militar en esa exrepública soviética mantiene en vilo al mundo por un conflicto que podría tener consecuencias ilimitadas, pero que en el fondo enfrenta a los dos ejes de poder internacional. Por un lado EEUU y los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y en frente a Rusia, con el respaldo de China.

 

Las bravuconadas intercambiadas por el presidente estadounidense Joe Biden y su par ruso, Vladimir Putin, revivieron las tensiones propias de la Guerra Fría, que se creía superada con la caída del Muro de Berlín, en 1991.

 

Todo comenzó con noticias que indicaban que Rusia se aprestaba a provocar un casus belli (incidente prefabricado) para invadir esa escindida república que perteneció a la URSS, después que su presidente prooccidental Volodymyr Zelensky avanzara con sus intenciones de sumarse a la OTAN –por expresa presión de EEUU-.

 

Este gesto fue interpretado como un cuchillo en el cuello por Putin, porque si Ucrania formara parte de esa alianza militar colocaría debajo de sus narices la amenaza nuclear más próxima a Moscú. Un riesgo intolerable para los rusos.

 

Algunos lo compararon con la crisis de los misiles, en 1962, cuando se estuvo a poco de una Tercera Guerra Mundial, con armas nucleares, lo que podría haber desencadenado un holocausto sin vencedores. Ese conflicto se desató cuando la inteligencia norteamericana detectó la instalación de misiles nucleares soviéticos en Cuba, lo que significaba que en pocos minutos podrían alcanzar los principales blancos en su territorio.

 

Entonces el presidente John Kennedy ordenó un bloqueo militar a la isla y lanzó un ultimátum para que se desalojaran los misiles, caso contrario se iniciaría un ataque, mientras Nikita Kruschev ordenaba a la armada rusa que también se concentraba en el Caribe para apoyar a su aliado Fidel Castro.

 

Para los analistas internacionales el reciente episodio tiene muchas similitudes. EEUU y la OTAN rearman a Ucrania, lo que supone un riesgo para Rusia.

 

Zelensky, a su vez, se ve cercado por el Norte y el Sur a causa de la injerencia rusa, con la anexión de la estratégica península de Crimea y por el apoyo militar oficioso a los separatistas de la región del Donbass.

 

Lo cierto es que pese a las declaraciones alarmantes, hasta ahora no hubo acciones concretas, más allá de la acumulación de tropas y pertrechos en las fronteras. De una lado y otro de Ucrania el tironeo de EEUU y Rusia con denuncias de violaciones al derecho internacional que ambos trasgredieron en innumerables ocasiones.

 

Rusia cuestiona que no se respetan los acuerdos con la OTAN de 1997 para no avanzar con armas nucleares en Europa del Este, lo que se contrapone con el escudo antinuclear que busca extender ese organismo por impulso estadounidense. Pero el gobierno de Putin infringió el derecho al invadir Georgia o Chechenia, provocando desastres. Aunque EEUU hizo lo mismo al ocupar Irak -sin autorización de la ONU- con la excusa de desmantelar los supuestos arsenal de armas biológicas y químicas de Saddam Houssein que nunca fueron hallados. Y hay muchos ejemplos más.

 

Detrás de esa guerra verbal, que tuvo su repercusión en la concentración de tropas de ambos bandos, se esconden grandes intereses económicos que prevalecerían para frenar una guerra. Ucrania es rica en petróleo y gas y por su territorio cruzan ductos que alimentan a Europa del Este.

 

No hay que olvidar que Rusia podrá ser una potencia militar, pero económicamente se encuadra en segundo orden mundial. Por eso es probable que este conflicto no llegue al peor desenlace de la faz bélica, donde se disputan los juegos de intereses políticos y económicos, mientras que los civiles inocentes son los que padecen sus peores consecuencias. Es de esperar que en ese ajedrez de poder prime la cordura.