EspecialesEl terremoto que arrasó a Santiago del Estero en 1817

Un terremoto destruyó la ciudad y causó terror en sus habitantes, que designaron como tutelar a San Gregorio, a quien se atribuye detener cataclismos. Desde entonces no se repitió esa devastación. Pero la ciencia tiene otra explicación.
junio 28, 202213 min

Por Eduardo Espeche

El único terremoto devastador registrado en la historia de Santiago del Estero data del 4 de julio de 1817, lo que motivó que el cabildo y los vecinos designaran pocos días después un segundo santo tutelar de la ciudad, San Gregorio Taumaturgo, para protegerla de nuevas catástrofes.

 

El sismo ocurrió cerca de las 13.30 de ese día y tuvo una magnitud que en la actualidad se calcula en 8 grados en la escala Mercali. Derribó numerosas casas y causó severos daños en edificaciones sagradas como la antigua catedral y la iglesia de La Merced. Ese año tuvo muchas convulsiones políticas, porque poco antes había sido fusilado Juan Francisco Borges, el 1 de enero en Santo Domingo (aunque algunos historiadores revisionistas indicar que podría haber sido en diciembre del año anterior), tras la derrota que sufrió en manos de los tucumanos en Pitambalá.

 

Las autoridades del gobierno encabezadas por el teniente gobernador de la ciudad, Mariano Santillán, religiosos de las órdenes y congregaciones, “nobles vecinos y las demás clases del Estado” se reunieron en la sala consistorial de la catedral el 10 de julio y, al día siguiente, leyeron en voz alta la resolución del ayuntamiento:

 

“Por los informes fidedignos que se han tomado ha causado el terremoto del día quatro del que rige, los más espantosos estragos en la jurisdicción assí del Norte de esta ciudad, hasta desplomarse las Yglecias, destruirse los edificios de los particulares, abrirse en grietas la tierra, haciendo exploción de piedras y aguas en mas de beinte y cinco leguas”, cuenta en forma textual el acta atesorada en el Archivo Histórico.

 

Añaden que “haviendo dejado todo este Pueblo ruinoso en lo material, según el quebranto que han sufrido los tempos y Conventos, sin poderse registrar una casa particular qe no haya sufrido algo y en lo formal, quebrantos de dolor y avatimiento los ánimos, sin haber aún descansado, ya por la presencia de las ruinas, que tan triste como vivamente recuerdan aquellos días hasiagos en que la ira vengadora del Señor se manifestó con repetidos y espantosos temblores, precedidos por un pavoroso trueno que parece amenazaba una completa desolación ”.

Imagen de la antigua catedral santiagueña, que fue reconstruida en varias ocasiones.

El informe señala que “ninguno de los pueblos, aún situados en medio de las sierras presentan tormentos de ruinas semejantes a los de esta Ciudad, y que solo la tradicción y la historia nos trasmiten la destrucción de Esteco, Callao y Chile”. Nuestra Señora de Talavera o Esteco fue fundada en 1566 y luego tuvo varios traslados, como era habitual con las “ciudades móviles” de la reciente colonia, azotadas por los ataques indígenas o las catástrofes naturales. En su caso se volvió una ciudad fantasma después de un terrible terremoto registrado el 13 de septiembre de 1692.

 

Esa fecha es recordada en Salta, ciudad colonial que se salvó milagrosamente del mismo terremoto gracias a la invocación de la Virgen María, en su concepción de Nuestra Señora del Milagro, y al sacar en procesión al Cristo del Milagro que tenía ya un siglo olvidado.

 

 

Ese año 1817 fue tristemente memorable en Santiago porque, según el mismo documento, “la cólera del Cielo se expresa en este año en dos horribles huracanes sucedidos periodicamte, en los días veintidós y dos de los meses de enero y febrero, causando insanables perjuicios e los edificios y arboledas de cultivos, y una general consternación y amargura que solo ha podido exceder la aflicción presente”.

 

El ayundamiento resolvió elegir un segundo tutelar de la ciudad de entre los santos canonizados por la Iglesia Romana, “para que nos ampare, proteja y defienda entre tantas calamidades públicas que pesan sobre nosotros”.  No obstante, se aclaró que esto no significaba “desconocer la poderosa protección de María Santísima, a cuyos sagrados pies corrimos llenos de confianza y ternura en los más apurados instantes de aquel general conflicto”.

 

Ante los desastres naturales los desesperados habitantes acudían a las iglesias y la catedral, para rezar y realizar procesiones por la plaza principal del poblado que era Santiago del Estero. Pero las autoridades también advirtieron que con la designación de San Gregorio no se rebajaba “en lo más leve la asistencia y amparo de Nuestro Glorioso Patrón Principal, Santiago el Mayor, de los Santos Tutelares de esta ciudad”.

Se trata de un año de convulsión en Santiago del Estero, donde comenzaba a gestarse el objetivo de la autonomía de la «República del Tucumán». 

Taumaturgo era el sobrenombre de San Gregorio, en alusión a los muchos milagros que se le atribuyen en su vida, que transcurrió en el Siglo II después de Cristo, en la zona de Capadocia (Turquía). Se afirma que con sus oraciones y sacrificios detuvo cataclismos y, por tanto, después de su muerte se lo invocaba ante la amenaza de inundaciones y terremotos.

 

“Nos encomendamos a su protección y nos obligamos en toda forma de derecho a guardar desde hoi para siempre, media fiesta, el día cuatro de Julio y vigilia entera, el día tres que le precede, en honor de Nuestro Santo Tutelar, y selebrar en esa fecha en cada año, una función solemne, a costa de propios con asistencia de todo este Ayuntamiento, clero secular, venerables comunidades religiosas y todos los estantes y havitantes de esta Ciudad”, declararon.

 

Luego abandonaron el consistorio e ingresaron a la nave de la catedral, que había resultado con algunos daños tras el remezón, donde se postraron –no sin organizarse por clases y oficios respectivos- a los pies de un altar, para jurar ante los santos evangelios guardar este doble voto.

 

“Pidiendo al Señor, por medio de un sacrificio solemne, acepte nuestros humildes ruegos y por la poderosa intersección de nuestro Santo Abogado, aplaque su ira, y nos trate con misericordia”, tras lo cual firmaron los vecinos notables y dispusieron repartir el acta aún en las parroquias rurales más recónditas.

 

Lo cierto es que desde entonces Santiago del Estero no sufrió sismos destructivos. Pero la explicación, con el avance de la ciencia, sería una muy distinta.

 

Los sismos potentes atribuidos a la placa de Nazca repercuten en esta zona y alcanzan una magnitud que podría ser devastadora, como el de 6,8º Richter de 2011, que llegó a percibirse en Buenos Aires, aunque no causó ninguna víctima y sólo dejó algunos agrietamientos secundarios.

 

Orestes di Lullo recuerda en “Santiago del Estero, noble y leal ciudad” que esta zona fue el fondo de un mar interior antediluviano, que se extendía desde lo que hoy es Brasil. Esto generó una composición compuesta de materiales áridos de su suelo que amortigua los seísmos, según explican los geólogos como Arnaldo Tenchini. Porque 6,8º en una ciudad construida sobre roca causarían devastación, como ocurrió en Caucete.

 

Además, los daños que se registraron en 1817 se atribuyen a la precariedad de las construcciones de las viviendas y edificios, fundamentalmente con madera y adobe, mientras que las edificaciones actuales poseen una mayor calidad y son antisísmicas.

 

Fuentes: Revista del Archivo Histórico, artículo de Andrés Figueroa (gentileza biblioteca pública 9 de Julio). Entrevista realizadas por el autor al geólogo Arnaldo Tenchini.