Luego de que el Gobierno decidiera retirar el paquete fiscal de la ley de Bases, el empinado sendero hacia el recinto parece allanarse y el oficialismo se acerca a su objetivo de convocar a sesión el próximo martes en la Cámara de Diputados, habiendo desbaratado buena parte de la coartada de la oposición moderada para interponerse en el camino.

Sin el aumento a las retenciones ni los cambios propuestos en la movilidad jubilatoria, los bloques de la oposición amigable, que se preparaban para aprobar en general la iniciativa ómnibus pero luego descuartizar el articulado, en lo que hubiera sido un revés estrepitoso para el Gobierno, empiezan a alinearse a la estrategia oficialista.

Si bien la aprobación en general se da por descontada, la expectativa pasa por el hecho de que haya la menor cantidad de retoques en la votación en particular del articulado.

Tras la quita del extenso capítulo fiscal, en el oficialismo reina el optimismo pero no ponen las manos en el fuego. 

Los bloques de la UCR, Hacemos Coalición Federal e Innovación Federal, que son las fuerzas parlamentarias representan a los gobernadores no peronistas, esperan con ansiedad que los interlocutores del Gobierno les comuniquen el formato final que tendrá el dictamen de minoría. 

Esta comunicación se viene demorando pero se reanudará el lunes. Se espera que el ministro de Interior, Guillermo Francos, el asesor estrella Santiago Caputo, el vicejefe de Gabinete, José Rolandi, o el propio presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, les hagan llegar la propuesta final y que en ese texto no hayan sorpresas desagradables.

Luego del mal trance que significó la firma a ciegas en el plenario de comisiones del dictamen de mayoría, cuyo texto fue horas más tarde reescrito por funcionarios del Gobierno en un domicilio particular en la Recoleta, el nivel de confianza hacia el oficialismo quedó en el subsuelo. Por eso, esperan ver por escrito el formato final del dictamen de mayoría antes de que se vote en el recinto.

Todavía hay resquemores respecto de un abanico de temas, como la pretensión de avalar 40 privatizaciones en bloque, y también hay sectores de la oposición blanda que les parece innecesario pasar la motosierra en los sectores de la Cultura (principalmente) y de la Ciencia. 

Las reformas en la ley de Bosques y de Glaciares, reduciendo las áreas protegidas y desfinanciando a las autoridades de aplicación, sumado a las modificaciones en la Ley de Fuego (que habilitan cambios en el uso del suelo tras quemas intencionales) son temas que aparecen más aisladamente dentro de las preocupaciones de estos bloques dialoguistas. Pero podrían aflorar en el recinto, generando un dolor de cabeza adicional para el Gobierno. Es lo que se quiere evitar.

Según pudo saber Noticias Argentinas de fuentes de La Libertad Avanza, el temor que aparece en el oficialismo es que desde estos sectores de la oposición amiga les “corran el arco” y que tras haber conseguido el apartamiento del paquete fiscal, ahora exijan más cambios como condición para acompañar en el recinto.

A decir verdad, no existe tal riesgo. El anuncio del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, de que se depuraría el proyecto quitando de en medio el capítulo fiscal fue muy bien recibido por los principales voceros de la oposición amigable.

Y esto incluye no solamente al PRO, que a esta altura ya es una franquicia del oficialismo (el jefe del bloque amarillo, Cristian Ritondo, tuiteó que “el PRO está por los cambios en Argentina” y que «está para sesionar el martes), sino también de gobernadores como el santafesino Maximiliano Pullaro (UCR), el entrerriano Rogelio Frigerio (Hacemos Coalición Federal) y el cordobés Martín Llaryora (Hacemos Coalición Federal).

Éste último mandatario había amagado con votar en contra pero tras cartón, luego del anuncio de Caputo, se pasó rápidamente al bando de los apoyos a la ley de Bases.

Este lunes, este grupo de gobernadores no peronistas volverá a reunirse vía zoom para compartir sus lecturas acerca de los cambios en el dictamen e intentar unificar una postura.

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